13 de febrero de 2026, 22:07hs
El exdirigente sindical uruguayo Richard Read lidera una red de centros educativos y talleres de oficio con un firme propósito: facilitar la reinserción social y laboral de jóvenes que provienen de entornos complejos. Su compromiso se enfoca en combatir la deserción escolar y la delincuencia, ofreciendo una segunda oportunidad. El equipo de Subrayado visitó uno de estos talleres, ubicado en Paso Carrasco, que ya opera desde hace tres años y medio.
Richard Read explicó la filosofía que impulsa el proyecto: «Yo siempre digo que carpintero acá no sale ninguno, acá la idea nuestra es que salgan buena gente, con cultura de trabajo, con criterios de lo que es un empleo, lo que es un trabajo y cómo hay que cuidarlo; nos va muy bien», afirmó. Esta perspectiva resalta el objetivo de formar individuos íntegros y responsables antes que especialistas técnicos.
La génesis del centro se remonta a la preocupación de la comunidad. «Un grupo de vecinos pidió una reunión conmigo, vine a hablar con ellos, estaban preocupados, había mucho chiquilín haciendo esquina», relató Read. Este encuentro fue el catalizador para la búsqueda de un espacio. Finalmente, se encontró y alquiló un predio «que era un local baldío con dos contenedores. Lo cerramos, le pusimos techo y lo alquilamos», explicó sobre la transformación del lugar.
Muchos de los jóvenes que hoy forman parte del equipo llegaron al centro tras haber vivido en situación de calle. Read es claro respecto a las condiciones para su permanencia: la disciplina y el estudio son fundamentales. «Tenemos 11 gurises donde 5 de ellos fueron a anotarse al liceo. Tienen que terminar el liceo, algunos están en Ciclo Básico, otros están en Bachillerato. Tienen que terminar el liceo, si querés laburar con nosotros tienes que terminar el estudio. Nosotros bancamos todo lo que tengamos que bancar, están todos en caja, son mayores de edad, entraron menores», subrayó.
Sandra, la encargada del taller de carpintería, compartió su experiencia. Llegó al centro a través de su hijo, quien buscaba un asistente de cocina. Un día, el hijo de Richard le propuso asumir la dirección del taller, y así fue como se quedó. «Yo no sabía mucho, ni casi nada, y bueno jugar con la suerte y empecé a indagar y a aprender también. Aprendí muchísimo», confesó Sandra. Destacó el espíritu colaborativo del equipo: «Yo lo que siento que esto es un equipo, trabajamos todo en equipo, decidimos todo en equipo». Recordó que el proceso de enseñar a los jóvenes fue un desafío, dada la diversidad de contextos y necesidades que traían consigo.
Fuente: Enlace Original

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